LIBRO MEMORIA “DE LA ADVERSIDAD VIVIMOS”

13 Jul

Ya está en circulación el Libro Memoria dle Primer Encuentro Iberoamericano de Arte, Trabajo y Economía.

Lo puedes conseguir en Arte Actual FLACSO, Quito.

 

 

Las Memorias del Primer Encuentro Iberoamericano sobre Arte, Trabajo y Economía “de la adversidad ¡vivimos!”

 

El libro Memoria es el fruto del compromiso de los organizadores por dejar constancia de lo expuesto y debatido durante el Coloquio y las Mesas de Trabajo del Primer Encuentro Iberoamericano sobre Arte, Trabajo y Economía realizado el 15, 16 y 17 de noviembre 2011 por Arte Actual FLACSO con el apoyo de Ministerio de Cultura, Banco del Pichincha, Embajada de España y Acción Cultural Española.

            El Encuentro buscó generar un diálogo crítico entre el campo del arte y el  campo de la economía, y fue bautizado con el nombre “de la adversidad ¡vivimos!” famosa frase del artista brasilero Hélio Oiticica, que invita a “una posición cultural activa … en contra de la conformidad política, ética, social y cultural”[1].

            En el país el arte contemporáneo (sobre)vive gracias a artistas, curadores, gestores y emprendedores culturales que han hecho frente a una desoladora situación de crisis en el sector, generada a partir de la dolarización hace una década. Frente a esta situación, en la que las instituciones culturales públicas brillaron por su ausencia, han nacido en los últimos años una serie de iniciativas independientes que son las que han posibilitado la existencia de un arte contemporáneo nacional. Nuevos espacios físicos con sus respectivos programas expositivos y de pensamiento, y espacios transitorios como festivales, encuentros, laboratorios y residencias, han permitido  que la  producción artística  salga de los talleres y escritorios de los creadores y sea ejecutada, expuesta, difundida y sociabilizada con un público local.

            A pesar de estas iniciativas indispensables y potentes,  el sector y sus diversas entidades y colectividades viven profundas carencias y están embarrados de malas prácticas, que han dado lugar a la proliferación y naturalización de una serie de “reglas del juego” donde el creador suele enfrentar permanentemente condiciones de inseguridad laboral, desvalorización profesional y explotación de su trabajo.

            El joven Ministerio de Cultura, que ha brindado ayudas puntuales y esporádicas a ciertos proyectos de arte contemporáneo bajo convocatoria de Fondos Concursables, Sistema Nacional de Festivales y auspicios, no ha logrado desarrollar aún políticas claras que favorezcan la formación, investigación, producción, difusión nacional e internacional de las artes contemporáneas;  así como tampoco ha logrado establecer bases legales, fiscales y tributarias que protejan a los creadores y potencien el comercio del arte. Otras instituciones como la Casa de la Cultura se quedaron estancadas en el tiempo hace algunas décadas y no han sido capaces de renovarse (ni en propuestas, ni en personal, ni en infraestructura) e ir a la par de las demandas actuales. Eventos como la Bienal de Cuenca cuenta con una normativa retrógrada que niega condiciones dignas de trabajo a los actores del arte, acarreando varios conflictos y malestares en las últimas ediciones de este certamen. Las iniciativas en los espacios municipales y provinciales son escasas y desarticuladas, pues todavía pareciera no estar clara la diferencia entre centro de convenciones y espacio dedicado a las artes. Las universidades no cuentan  con suficiente personal cualificado en este campo, no brindan títulos superiores en varias de las áreas tanto de producción como de teorización del arte, y sus mallas curriculares son en gran parte caducas; además de no haber asumido su rol de productores de conocimiento promoviendo la investigación y producción de arte contemporáneo. Y  gran parte de los espacios de exhibición, confundidos en sus principios, piensan que al acoger la propuesta de un curador o un artista les hacen un favor, pasando por alto pagar honorarios por el trabajo o servicios realizados con la excusa de que se los está  promocionando.

            Por el otro lado, los creadores asumen en una misma persona los distintos roles de la actividad artística, son a la vez curadores, artistas, gestores, mediadores, críticos, entre otros, lo que habla de su capacidad de diversificación, pero también devela los profundos vacíos de especialistas en las diversas áreas. También es importante decir que los profesionales del arte no han sido capaces de encontrar una plataforma de representación colectiva, que les permita realizar demandas como sector, profesionalizando las relaciones.

            Frente a este panorama, Arte Actual creyó indispensable comenzar un debate serio que articule, sistematice y evalúe algunos aspectos de la efervescencia actual.

            Siendo tantos los temas a discutir y tantas las posibles entradas a cada uno, no fue fácil concretar el concepto que acogería el encuentro que deseábamos realizar. Fue así que decidimos  convocar a la curadora independiente María Fernanda Cartagena, con quien a partir de una serie de conversaciones, se logró establecer el marco en el que queríamos manejarnos en este primer Encuentro: la relación entre arte, trabajo y economía. Relación difícil, conflictiva, escasamente estudiada en nuestro medio, e incluso “tabuisada”, pues sigue primando una visión romántica del arte, entendida como una expresión ligada a la “espiritualidad” ( lo etéreo) y por tanto muy alejada de la “materialidad” (el dinero).

            Como Arte Actual y equipo organizador del Encuentro nos enfrentábamos por primera vez al análisis de esta compleja maraña de relaciones que se establecen entre el arte y la economía, relaciones en el que nos percibimos a la par como parte y caso de estudio.  Mantener la distancia y observar desde fuera nuestro propio funcionamiento fue tarea compleja y demandante, no siempre lograda.

            Durante el Encuentro se intentó visibilizar la complejidad de articulaciones entre el sistema del arte y la economía capitalista globalizada. También se debatió los desafíos que enfrentan los espacios y proyectos dedicados al arte contemporáneo en cuanto a sustentabilidad económica y social, así como en las estrategias para combatir la precarización del trabajo artístico y las malas prácticas en el sector.

            Por un lado tuvimos los coloquios, compuestos por ponencias articuladas alrededor de cuatro temas dispuestos como ejes de debate:

 

  • Economía y cultura ¿una relación contradictoria?
  • Arte y mercado ¿es la obra de arte una mercancía como cualquier otra?
  • Sustentabilidad de organizaciones y proyectos culturales
  • Estrategias para salir de la precariedad laboral

 

Las distintas ponencias del Encuentro, así como un texto introductorio a las mismas, las encuentran en la primera parte de esta publicación.

 

            La segunda línea de acción del Encuentro funcionó de manera independiente a los coloquios y consistió en la ejecución de Mesas de Trabajo, en las que durante tres días alrededor de setenta personas entre actores del arte, economistas y otros interesados en el tema reflexionaron, analizaron y realizaron un primer diagnóstico de la Cadena de Valor de las Artes Visuales en nuestro país. A través de una metodología participativa, propuesta en colaboración con la Dirección de Fomento a la Economía del Ministerio de Cultura, se caracterizaron las distintas etapas de la cadena, analizando sus fortalezas y debilidades. Estas fueron: formación, investigación, producción, difusión, circulación  y comercialización de bienes y servicios artísticos. Este diagnóstico pionero pretende iniciar una investigación sobre el aporte concreto del arte al desarrollo económico del país. En la segunda parte de esta publicación encontrarán una introducción a las Mesas de Trabajo y su metodología, la sistematización de los resultados obtenidos que incluyen recomendaciones a los distintos actores del arte, y las primeras conclusiones de estos debates.

            El libro “Memoria del Encuentro” tiene como gran objetivo devolver la información producida de manera ordenada, como material para futuras aproximaciones y profundizaciones sobre estos temas, con el objetivo de animar a nuevas discusiones y acciones en nuestro medio. Es indispensable, para los actores del arte y toda institución relacionada, atender los cambios que enfrenta el trabajo artístico en la actualidad, para ir más allá de la identificación de las condiciones adversas en que vivimos, y poder pensar, afirmar  y proponer políticas públicas y prácticas autónomas que apunten hacia el bienestar colectivo y fomenten el sano crecimiento de las artes contemporáneas en el país.

            Por tanto este libro es una invitación, y casi una demanda entendida como deber social, a que los actores del arte se apropien de este material y entiendan alguno de los temas aquí planteados como de urgente discusión colectiva en un futuro inmediato para que, desde las distintas posibilidades políticas de la autoorganización del sector, se pongan manos a la obra.

 

Paulina León, 2012


[1] “En el Brasil de hoy (de modo similar a Dada) para asumir una posición cultural activa que cuente, uno debe ser contra, visceralmente contra, todo lo que pueda ser, en suma, conformidad política, ética, cultural y social.  ¡De adversidad vivimos!” (Helio Oiticica, “Nueva Objetividad”, 1967).

 

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